21 agosto 2017

La cocina del infierno, parte 10 y ya que estaréis hartos

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En agosto, frío en el rostro. Porque lo que es calor, tal y como está el horno, poquito. 


Además de pintar, intercambiar las habitaciones, modificar la instalación eléctrica y de fontanería de la cocina y poner muebles de cocina pensamos que, por si nos aburríamos, también podíamos poner un aparato de filtrado de aire muy chulo que además quita humedades y que es lo más en la vida.
El técnico nos dijo que tendría que hacer un agujero en la pared para que entrara el aire y eso.
-Pero a ver -le dije-. ¿Un agujero muy grande?
-No, no, pequeño.
-Ah, vale.
Al día siguiente ZaraJota me mandó un whatsapp.
"Tengo una noticia buena y una mala"
"¿La buena es que has comprado helado y la mala es que es de turrón?"
"No. La buena es que ya está aquí el técnico y ha empezado a trabajar"
"Chachi. ¿Y la mala?"
"..."

Pues menos mal que el agujero era pequeño, que si llega a ser grande nos hunde el edificio.


Fin.


14 agosto 2017

La cocina del infierno, parte 9

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Al que madruga dios lo deja tirado en Puerta de Toledo con una niña inconsciente y sin haber desayunado. 


Entretanto, en el maravilloso mundo de la cocina, nos habían dicho que los muebles tardarían veinte días, así que en cuanto el electricista terminó pensamos, oye, pues este finde pintamos la cocina.
Mandé a ZaraJota a comprar la pintura con Nena-chan porque lo que es yo por las tardes bastante tengo con dar teta.
-¿Cuánta pintura compro? -me preguntó.
-No sé, dile al señor de la tienda, que seguro que sabe.
Y tanto que sabe, el de la tienda, porque ZaraJota volvió con un bote de cincuenta litros de pintura.
-¿Pero dónde vas con eso?
-A pintar la cocina.
-¿La nuestra y la de cuántos más?
-No sé, es que no quería quedarme corto.
-Ay, ay... bueno, pues ya que estamos pintamos el piso, que hace por lo menos un año que no lo pintamos entero y me están entrando como picores...
Y entonces se me ocurrió que ya que teníamos que vaciar las habitaciones al completo, podíamos aprovechar y hacer un cambio: que los nenes se quedaran con la habitación grande, y nosotros con la pequeña.
-Total, nosotros solo usamos el dormitorio para dormir, y la mitad de noches ni siquiera eso.
Así que vaciamos los dos dormitorios al completo (algunos muebles hubo que desmontarlos) y los amontonamos en el salón durante un par de días, aunque ahora mismo no me acuerdo de por qué, no tiene ningún sentido que no los colocáramos de inmediato, aunque por otra parte nos pega mogollón.
Pues debía ser algo así como un lunes a las seis de la tarde y teníamos el salón como el nido de un hámster cuando nos llamaron los de los muebles de cocina.
-Que mañana a las nueve de la mañana vamos a hacer la instalación.
-¿QUE QUÉ?
-Mañana, a las nueve de la mañana...
-¡Nos dijeron veinte días!
-¡Sí! Qué suerte, ¿eh?
-¡Y son las seis de la tarde! ¡No podemos pedirnos el día libre así, a estas horas y de un día para el otro! ¿No puede ser pasado?
-Uf, imposible... si no es hoy no puede ser ya hasta agosto.
-¡Pero si es cuatro de julio!
-Ya le digo, el próximo hueco en la agenda del instalador es en agosto.
-Bueno, adelante, ya nos apañaremos.
Empezamos a vaciar los muebles de la (ex) cocina a toda prisa, metiendo las cosas en bolsas de cualquier manera y amontonándolas sobre los muebles acumulados en el salón como buenamente podíamos porque total, el Apocalipsis había llegado y qué más daba ya todo.
-Bueno, Lorz -me decía ZaraJota, que a veces parece hasta sensato-, es una paliza, pero ya mañana terminamos con todo, y se acabó.
Y yo le decía sí, sí, muy bien todo, Apocalipsis.
Pero ZaraJota tenía razón: al día siguiente nos trajeron la cocina, y esa misma noche el ayuntamiento recogió los muebles viejos, y el fin de semana colocamos el resto, y cuando por fin estuvo todo en su sitio estrenamos la cocina a lo grande, haciendo pizza.
Vale, no tan a lo grande. Después la obra teníamos el presupuesto un poco perjudicado.
Encendí el horno y esperé pacientemente a que precalentara.
Vale, no, no esperé.
Porque no tengo paciencia y porque nada más encenderlo empezó a oler a quemado.
-¡Lorz! -gritó ZaraJota. Por costumbre, más que nada.
-¡Que esta vez no he sido yo! ¡Que no he hecho nada!
-¿Y por qué huele a quemado?
-¡Yocosé de la vida!
Apagamos el horno y lo inspeccionamos cuidadosamente.
Bueno, en realidad ZaraJota lo inspeccionó cuidadosamente mientras yo gritaba y corría en círculos a su alrededor agitando los bracitos.
Que hay que explicarlo todo.
-Vale -dijo al final- hay una pegatina de plástico que tenemos que quitar antes de encenderlo, pero no puedo quitarla, voy a tener que desmontarlo.
-¡Mi horno! ¡Mi precioso horno!
-Es solo sacarlo de ahí, Lorz...
ZaraJota es que se cree muy listo solo porque hizo la instalación de toda la cocina anterior. Y del baño. Y sabe programar el vídeo.
En el caso de que alguien tenga todavía uno.
Sacó el horno con mucho cuidado y se quedó pasmado mirándolo.
-¿Qué pasa? -le pregunté, porque tenemos las tareas de casa divididas y normalmente la que se pasma soy yo.
-Mira.


-¡H*s*t** p*t*! ¿Lo has roto?
-¡No! Estaba así cuando lo he sacado.
-¿Así?


-Así.
-Ay, ay, mi horno presuntamente nuevo.
-No te preocupes, voy a llamar a ver qué me dicen.
ZaraJota llamó al instalador y le dijo que el horno estaba roto.
-Pues yo no he notado nada raro, pero bueno, si quiere se lo cambio.
-Hombre, pues sí.
-Vale, pues la semana que viene lo tiene.
Pero la semana siguiente no lo tuvimos, así que volvimos a reclamar, y nos dijeron que sí, que sí, que la semana siguiente lo tendríamos, pero no lo tuvimos, así que la semana siguiente lo volvimos a reclamar, y así hasta que de pronto había pasado un mes y seguíamos con el horno así.



(Bueno, así no, lo volvimos a colocar en su sitio, pero la chapa seguía igual).
Así que al final ZaraJota dijo que a la m**rd* todo, que nos íbamos a la tienda a montar un pollo, y yo me puse muy contenta hasta que me explicó que era una forma de hablar y que no había ningún pollo implicado, y yo le dije que vale, que me daba igual que fuera otro animal, que yo no soy especista de esos, y entonces ZaraJota me dijo que mejor iba yo sola a la tienda, porque la mejor defensa es un buen ataque y yo soy un arma de destrucción mental masiva.
Total que me planté en la tienda y me la encontré cerrada y con un cartel en la puerta.

CERRADO POR VACACIONES
DURANTE EL MES DE AGOSTO

Ahora entiendo por qué el instalador tenía un hueco en su agenda.


Continuará...


07 agosto 2017

La cocina del infierno, parte 8

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P*t* conciliación. 

Pues más o menos por esas fechas metro de Madrid decidió cerrar la línea 5 (lo del culo) enterita porque total, el verano solo trabajan los pobres.
Anunciaron un servicio alternativo de autobuses, pero sorprendentemente un autobús avanzando por la vía pública (semáforos, paradas, atascos) no va a la misma velocidad que el metro que va por la vía bajo tierra y a su rollo, y calculé que tardaría aproximadamente una hora más en cada trayecto.
Entonces tenía dos alternativas:
levantar a los niños a las 6 y desayunar en casa
o
levantar a los niños a las 7 y que desayunaran en sus respectivos coles, que, por si metro me está leyendo, es un servicio que tiene coste, y además luego descubrimos que la leche del cole ponía enfermo a Bebé-kun, pero bueno esa ya es otra historia.
Optamos por dormir.
Así que el primer día del metrocalipsis vestí a los niños dormidos, y solo los desperté en el último minuto, cuando ya era hora de salir de casa.
Como iban medio amodorrados, no notaron nada raro, pero a medio camino Nena-chan empezó a llorar porque tenía hambre, y cuando estaba explicándole que llegaríamos enseguida se desplomó en la calle, sin que el comité de expertos reunido a tal efecto haya determinado todavía si de sueño o de hambre.
Por suerte ese tramo de la acera estaba en obras y cayó en blandito, sobre un montón de arena.
Por desgracia, los carritos de bebé no ruedan del todo bien sobre la arena, y en ese momento yo estaba llevando el carrito de Bebé-kun a pulso.
Llegamos a la parada del servicio especial con ligeras dificultades. El autobús pasa puntualmente cada tres minutos namekianos, así que solo tenemos que esperar unos diez a que pase. Bien ahí.
Cuando por fin llega y nos subimos, se sube también una señora.
-¿Cómo es eso de que el metro está cerrado?
-Está cerrado por obras -le contesta el busero.
-¿Y por qué no me han informado?
-Bueno, ha habido carteles, se ha informado por megafonía...
-¡Pero A MÍ no me ha informado nadie!
Esperamos pacientemente a que el busero aplaque a la señora. Y digo pacientemente porque en todo el rato no le tiré nada a la señora, entre otras cosas porque no tenía nada a mano, y además eran las siete de la mañana y no es esa una hora decente para agredir a nadie.
Cuando por fin arrancamos, nos metimos directos en un atasco, que no es que me importe mucho, pero con tanta acelerada y frenazo Bebé-kun se espabiló del todo y se dio cuenta de que le habían tangao.
-¡ERO MOMER! ¡MAMÁ! ¡ERO MOMER!
-Ya llegamos a la guarde, lechoncillo.
-¡ERO NITA! ¡ERO MOMER! ¡MAMÁ! ¡BUAAAAAA! ¡ERO MOMER!
En ese momento decidí fingir que se me habían desabrochado las cordones de los zapatos y me agaché y metí la cabeza en el cesto del carrito para que nadie me viera la cara y pudiera decir mira, mira esa, es una mala madre que mata a su pobre niño de hambre, pobrecito, mira qué delgadito está, se nota que no le dan de comer, pero ella bien que está de buen año, desde luego, vamos a tirarle piedras, yo no tengo ninguna piedra, pues tírale un zapato, es que entonces me quedo solo con uno, pues tírale un moco, yo qué sé, que tienes que ponerle pegas a todo.
Cuando llegué a la guardería de Bebé-kun descubrí con gran alivio que tenían una ventana abierta, así que lancé el niño y salí corriendo, lo que pasa es que tenían echada la mosquitera, rebotó, me dio en la cabeza y tuve que volver, porque cuando uno tiene el día malo es que lo tiene para todo.
Entonces agarré a Nena-chan de un pie y la arrastré hasta la parada del servicio especial.
Otra vez.
Esteramos los 3 minutos namekianos de rigor y nos subimos al autobús.
Expertos de todo el mundo han debatido sobre lo que pasó a continuación, llegando a tres conclusiones:
1 Al subirme al autobús y sentarme me bajó la adrenalina y me quedé ligeramente traspuesta o, como prefiere decir mi madre, meditando.
2 El servicio especial no hace exactamente el mismo recorrido que la línea 5.
3 Cuando me quise dar cuenta estaba en Puerta de Toledo, que, a pesar de su nombre, no está en Toledo, sino en Madrid, así que me pregunto si en Toledo habrá una Puerta de Madrid, así en plan intercambio de rehenes.
Resumiendo: mierda, mierda, mierda. Mierda.
Nos bajamos. Nena-chan va totalmente Walkind Dead pero en monísima. La arrastro hasta la ludoteca no sé ni cómo. Va tropezándose con sus propios pies y llegamos a las mil y monas: el horario de desayuno ha terminado hace siglos.
-Por favor... la niña... desayuno... por favor...
-Bueno, hoy le vamos a dar de desayunar... ¡pero mañana hay que levantarse antes!
Creo que me voy a levantar ya, para estar segura.



Continuará

31 julio 2017

La cocina del infierno, parte 7

Previously in Lorz...
No tengo edaaaaaaad
No tengo edaaaaaaaaaaaaad...

Bueno, pues después de dejar a los niños en sus respectivas instituciones me volví a casa a esperar al electricista, que por lo general trabaja solo, pero se vino con un par de colegas para que le ayudaran a mover cosas y eso porque debió pensar que si tenía que contar conmigo lo llevaba claro.
Yo les dije que tenía que trabajar, que es lo mismo que le digo a Nena-chan cuando me voy a actualizar el blog y el día que descubra que en realidad me vengo a aquí a blogger a hacer el chorra ya verás el trauma, y me escondí en la habitación con el ordenador.
-¡Pero avisadme cuando vayáis a cortar la luz para que guarde antes!
-Claro, claro.
Pues adivinad qué.
Después de que me cortaran la luz un par de veces dejándome con el documento sin guardar empecé a medio pegar la oreja, y en una de estas se ponen a hablar de que la instalación está hecha una mierda (sorpresón) que van a tardar más de lo que esperaban, que ni de coña terminan antes de comer y que mira las horas que son.
Y va el jefe y les dice:
-¿Qué hacemos? ¿Nos vamos a comer y volvemos después hasta que acabemos o seguimos del tirón y comemos después?
-Es que... -dijo uno de los señores- es el último día de guardería de mi niña y quería ir a buscarla yo.
Y me dio como mucha cosita, porque ir a recoger a los niños del colegio es como lo mejor que hay en el mundo mundial, porque te miran como si te quisieran y se alegraran de verte, y además me parecía supertierno que fuera un papá, porque por lo general a la salida del cole ves a más mamás y además las hormonas de la teta me están volviéndo loca, ¿vale? Que hay que decirlo todo.
-Bueno, pues no te preocupes, que ya me ocupo yo.
Estuvieron trabajando un rato más y a las tres o así fui convocada a su presencia y me encontré la cocina hecha un caos, cables colgando, enchufes sin poner... Pesadilla en la cocina. Pero de verdad.

(Testimonio gráfico)

-Señora, lo vamos a dejar aquí por hoy.
-Pero esto está sin terminar... -digo yo, que soy muy de recalcar lo evidente.
-Ya, pero es que verá, me faltan piezas, no tengo herramientas, es mejor que venga otro día... No le importa, ¿verdad?
Y ahora con qué cara le digo yo que sí.

Continuará...


24 julio 2017

La cocina del infierno, parte 6

Previously in Lorz…
Que sí, que el niño es de bajo peso.


Estaba deseando que Bebé-kun dejara de cantar y se durmiera, y ya se sabe que hay que tener cuidado con lo que se desea: Bebé-kun dejó de cantar porque se puso a mil (aproximadamente) de fiebre, y la fiebre le debió dar sed, y no mamá el suero no me apetece pero un poco de tetita…
Diooooooooooooooos que calooooooooooooooor…
En fin. Seré breve.
Bueno, no. 
Al día siguiente, en realidad no era el día siguiente sino un par de horas más tarde, me sentía un poco así como cansada y no fui a trabajar, y ahora que me doy cuenta habría sido mejor ir, porque en el trabajo por lo general no me paso ocho horas dando teta de pie mientras canto “Five Little monkeys”.
Por lo general. Que yo por un módico precio hago lo que sea.
Pero bueno, no había muchas opciones, porque Bebé-kun no puede permitirse el lujo de estar un día sin comer, y ese día lo único que podía comer era teta, y eso me hacía algo así como necesaria en casa.
Es que solo le gusta directa de la ubre, que ya sé que me vais a venir todos con que me la saque (la leche) y tal.
Bueno, se me está yendo la mano con los preliminares. Porque realmente la obra propiamente dicha no empezó hasta el día siguiente, que además coincidió con que era el primer día sin cole de nenachan.
Bieeeeeeeeeeeeeen…
Bueno, no os preocupéis, porque el ayuntamiento de Madrid ofrece campamentos de verano.
Solo que no conseguimos plaza.
Pero no pasa nada porque encontramos una ludoteca estupenda.
Solo que entonces anunciaron el cierre de la línea 5 y ya no nos cuadraba.
Y luego encontramos otra.
El único problema de todo esto es que hemos hecho un esfuerzo gigante para que durante el curso escolar los niños no estén más de siete horas institucionalizados, y justo ahora que llegan las vacaciones van a estarlo nueve.
Hola, ¿es el Premio a los Peores Padres de la Historia? Pónganme en lista de espera, por favor.
Y eso significa que tenemos que salir de casa a las 7:30 de la mañana.
Subiendo puestos en la lista de espera…
Y era el primer día.
Y teníamos toda la cocina desmontada.
Y yo estaba muy, muy cansada.
Así que Nena-chan se hizo el desayuno más o menos sola (leche fría y Nesquik rosa), mientras que a Bebé-kun le di un yogur de chupar para que se lo tomara en el carrito, de camino.
Ya sé que soy lo peor, no hace falta que venta el tío de los terrones de azúcar a hacerme una foto.
Y se lo tomó. Y pidió más.
-Jajaja, menos mal que he traído otro… Toma.
-SLURP. YATÁ. ERO MÁS.
-Ay, pues ya no tengo más.
-ERO MÁS.
-No hay, lechoncillo.
-ERO COMÉ. ERO BOBÚ. ERO OTO. COMÉ.
-Es que no tengo más yogur.
-TÍ. BOBÚ. COMÉ. ÑAAAAAAM. BOBÚ.
Genial, mi hijo no tiene dos años y ya cree que soy idiota.
-Ya sé que quieres comer, es que no tengo más yogur.
-¡¡¡BUAAAAAA!!! ¡¡¡ERO COMÉ!!! ¡¡¡ERO COMÉ!!!
Dejé a Nena-chan en su ludoteca (“Hola, me llamo Nena-chan, tengo cuatro años, voy a cole de MAYORES pero hoy no porque son VACASIONES y vengo a la DUDOTECA, este es mi hermanito, se llama Bebé-kun, no tiene dos años porque todavía no es su CUMPLEÑAÑOS, está llorando porque tiene mucha HAMBRE porque mi mamá no le da de SISIYUNAR. Es que es un poco TONTA, jijiji, qué GRECIA”) y salí corriendo a toda velocidad, con el objetivo de parar en un bar, el que fuera, a darle algo de desayunar a Bebé-kun.
Bueno, quizá me precipité un poco con “el que fuera”.
Para empezar el camarero estaba fumando en la puerta, que ya me tenía que haber echado para atrás, pero Bebé-kun estaba gritando mucho y cuando Bebé-kun grita yo ni pienso ni nada.
El camarero me miró mal pero entró, llevando consigo una nube de humo de tabaco tóxico, y me puso el vaso de leche más diminuto de la historia, junto con un vaso de agua del mismo calibre, y un croasán tan duro que tenía miedo de que se me cayera encima del niño y le abriera una brecha.
Bebé-kun se negó a comerse aquello porque es pequeño pero no es imbécil, y rápidamente recurrió al plan T.
-¿TETA-TETITA?
-Ay, no, aquí no.
-ERO COMÉ. ETO NO. TETA-TETITA.
-Ay…
Me saqué la teta y fue como magia: de pronto yo tenía más público que la tele. El camarero no me quitaba ojo. Intenté concentrarme en mirar para abajo pero era uno de esos bares en los que a cada mesa le asignan una mosca, y la nuestra estaba dándolo todo, ahora me poso en tu brazo, ahora en tu teta, ahora en la cara de Bebé-kun, y yo estaba ahí con las teta al viento y agitando los brazos, que parecía una estríper con epilepsia. 
Entonces el camarero, que se ve que ya no podía aguantar más, se acercó a nuestra mesa.
-Pero a ver, ¿este niño cuántos años tiene?
-UBO -respondió Bebé-kun con un dedillo levantado. Es que hemos estado practicando para epatar a las viej...ancianas del autobús.
 -¿Y no es muy mayor para teta?
Bueno, teniendo en cuenta que usted no le quita ojo, yo diría que la teta no tiene edad.



Continuará…

17 julio 2017

La cocina del infierno, parte 5

Previously in Lorz…
Bebé-kun ya pesa más de nueve kilos, y lo demás no importa.


A Bebé-kun le dieron jarabe, esperamos media hora a ver si su cuerpo lo echaba o qué, su cuerpo o qué, y le autorizaron a beber suero, a razón de 3 ml cada cinco minutos.
La primera dosis no le hizo mucha gracia porque ya está muy resabiao y desconfía de los señores de bata blanca que pretenden meterle cosas en orificios.
La segunda la rechupeteó bien a gusto.
La tercera le supo a poco.
-ERO MÁS.
-No puede ser, lechoncillo.
-¡ERO MÁS!
-Hay que esperarse, ¿vale?
-¡ERO MÁS! ¡ERO ESO! ¡MÁS! ¡MAMÁ! ¡ERO ESO MÁS ERO ESO! ¡MÁS!
Me fui a una enfermera y le pregunté si podía darle más. Vaya, que estábamos a 40 ºC y esa tarde el niño había potado hasta la última gota de agua de su organismo.
-Un poquito, pero muy poco, que es un bajo peso.
Precisamente porque es de bajo peso, cuando me dice que quiere tomarse algo voluntariamente y sin recibir presión externa me cuesta mucho negarme, oigausted, pero bueno, yo soy mucho de hacer lo que los señores y señoras de la bata blanca me digan.
-ERO MÁS.
-Ya te he dado un poco más, y ahora hay que esperar un poco.
-ERO ESO MÁS.
Entonces llegó el pediatra.
-¿Cómo está ese niño?
-ERO MÁS.
-Bueno, si lo pide dale todo el suero que quiera, pero despacito que es un bajo peso.
A la mierda el suero: traedme tequila y cada vez que digáis “bajo peso” me tomo un trago yo.
El nene se bebió medio vaso y luego pidió más y entonces el pediatra dijo que estaba perfectamente recuperado y que nos podíamos ir a casa, pero que lo observáramos bien porque, bueno, nunca adivinaríais qué: es un bajo peso.
Mientras tanto al niño le había dado un subidón que no podía con él, e iba por la calle cantando que la vida es un carnaval (“NANANÁ, NANA NA NANANÁ, JEI, JEI”) a voz en grito. Viendo las cosas desde el lado positivo, para mucha gente empezaba a ser hora de levantarse, así que mira qué bien, despertador que se ahorran. 
Cuando llegué a casa, de madrugada, empujando el carrito, tuve la suerte de que me abriera un vecino.
-Espera, que te abro la puerta. ¿Te ayudo a subir el carrito por las escaleras?
-Gracias, puedo yo sola: es que es de bajo peso, ¿sabe?
-¿El niño o el carrito?

Uy, pues ahora que lo dice, voy a tener que preguntárselo al  pediatra la próxima vez. 


Continuará...

10 julio 2017

La cocina del infierno, parte 4

Previously in Lorz…
Si tengo que sentarme a esperar yo me siento sin problemas, que no se diga.




Pues salí de casa con un Bebé-kun en modo aspersor así como a las diez de la noche, y según salí a la calle me asaltó una señora.
-¿Tiene un minuto para que le hable de Dios?
-¡No!
-Seré muy breve… -miró a Bebé-kun. Bebé-kun vomitó en plan niña del exorcista- ¡QUE DIOS LE BENDIGA, ADIÓS!
Pues sí que ha sido breve, sí.
Como suele ocurrir, cuando llegamos al hospital Bebé-kun se había quedado frito.
En la garita de seguridad de la puerta nos dieron el alto.
-Señora, ¿dónde va?
-A urgencias.
-¿Sabe dónde es?
-Eres nuevo, ¿verdad?
Pues claro que sé dónde está urgencias, si han puesto una placa en mi honor y todo: “Gracias a Lorz por generar empleo en este hospital”.
Pues nada, llegué a urgencias y como siempre, “hola, Lorz, ¿a qué vienes hoy? No, no me des la tarjeta sanitaria que ya me sé el número de memoria, no te preocupes, tú ve pasando que ya sabes dónde es. Creo que el asiento que te gusta está libre”. Y lo mismo en triaje, “anda, Lorz, que hace por lo menos un mes que no te vemos, ¿todo bien? Bueno, pasa a la consulta que más te guste, que tú esto del triaje lo tienes superado”.
Total, que pasamos y lo primero fue pesar a Bebé-kun, que por cierto ya pesa nueve kilos y un poco, y le empecé a hacer fiestas en plan “qué bien, gordito, ya pesas como un niño de nueve meses, o como tu hermana con seis, enhorabuena, campeón, se nota que comes fenomenal, ven que te doy un achuchón”, mientras la pediatra nos miraba con el ceño fruncido.
-Este niño está bajo de peso.
-Ya, ha tenido dificultades.  
-Sí, lo he visto en su expediente.
Que es como la enciclopedia británica, no sé si me explico. Pesa más el expediente que el niño.
-¡Pero ya pesa nueve kilazos! ¡Se me está poniendo gordo!
Si fuera un hámster, por ejemplo, estaría gordísimo.
-¿Cuántas veces ha vomitado?
-Pues la verdad es que ni idea, pero hemos cambiado el agua de la fregona unas tres veces, y luego dos veces las sábanas de mi cama, la funda del sofá, las cortinas…
-Gracias por compartir conmigo semejante imagen.
-… una alfombra, un par de toallas [gracias Tama], la alfombrilla del baño… Prácticamente todo menos su cuna, que es lo único a lo que no se acerca jamás.
-Vale, pues vamos a darle un jarabe y a dejarlo en observación.
-¿Y no lo pueden observar así por encima y nos vamos a casa? Vaya, que es pequeño, no hay mucho que ver.
-Es mejor que se quede porque es un bajo peso.  
-Pues es la primera vez que me lo dicen, oiga.
-Ya te he dicho que me he leído el historial.
Para que luego digan que leer es bueno. 


Continuará...