20 septiembre 2016

Las vacaciones del horror, 4

Previously in Lorz...
La mancha de mora con mora se quita. 

Resumiendo mucho, fuimos de Madrid a Salou en transporte público con dos niños (uno de ellos permanentemente enganchado al pecho), un carrito de bebé, una maleta, una mochila y un bolso.
Resumiendo nada, fuimos de Madrid a Sants en ave; de Sants a Paral-lel, de Paral-lel a la Trinidad y de la Trinidad a Sants en metro; de Sants a la estación de trenes de Tarragona en cercanías; de la estación de trenes de Tarragona a la estación de autobuses de Tarragona andando; y de la estación de autobuses de Tarragona a Salou en autobús con dos niños (uno de ellos permanentemente enganchado al pecho), un carrito de bebé, una maleta, una mochila y un bolso.
Tardamos tres días.
Cuando por fin llegamos al camping y vi las tres piscinas suspiré muy hondo muy hondo muy hondo y me relajé.
Quizá me pasé relajándome, porque acto seguido me vino el periodo.
-¡Me c*g*nt* lo que se menea! Pues yo no me quedo sin piscina, con lo que nos ha costado llegar hasta aquí.
Y me puse un tampón.
Y los tampones me dan alergia.
Y puede que con la hinchazón se quedara atascado, y puede que me costara sacarlo y puede que me hiciera todavía más daño en el proceso.
No voy a entrar en detalles. Además, Alicia Keys lo cuenta mejor que yo.

Total.
Cuando volvimos al bungalow me hice una bolita (de fuego) en la cama mientras ZaraJota preparaba a los niños para dormir. Entonces apareció Nena-chan.
-Mamá, papá ha rompido el sofá.
-No lo ha rompi... roto. Lo ha abierto.
-¿Para romperlo?
-No, no. Es así.
-¿Y por qué tenemos un sofá rompido?
-Es un sofá cama. Se abre para dormir. Verás que bien vas a dormir esta noche ahí.
-¡Yo no quiero dormir en un sofá rompidooooo!
-¡Si es muy chulo! Ven, vamos a llamar a la abuela.
A ver si me dice qué puedo hacer con mi angustia interior.
-¿Para disirle que papá ha rompido el sofá?
O no.
Al día siguiente me encontraba muy mal.
Fui incapaz de ponerme otro tampón. Ahora que lo pienso, quizá fue mala idea intentarlo.
Acompañé a ZaraJota y a los niños a la piscina con la idea de quedarme en una tumbona hecha una bolita (de fuego). Pero de camino me empecé a marear y empecé a sentir una necesidad imperiosa.
Volvimos al bungalow corriendo.
Bueno, corriendo, lo que se dice corriendo... Yo volví a gatas, mientras ZaraJota se arrastraba con los dos niños y todos los arreos de la piscina.
Llegué a tiempo al baño (¡bieeeeen!).
-Quédate en la cama -me dijo ZaraJota cuando salí-, yo me llevo a los niños a la piscina para que descanses.
Y se fue.
Acababa de salir cuando vi su móvil encima de la mesa y pensé que era mejor que se lo llevara, por si me ponía peor y tenía que llamarle.
Cogí el móvil y grité "¡ZaraJotaaaa!". Y poté en el sofá.
Bueno, no fue exactamente así. El bungalow era muy pequeño. Poté sobre las paredes, el suelo, la cocina, la mesa Y el sofá. Pero así mayormente, en el sofá.
Ay.
Limpiar aquello fue una odisea, sobre todo porque yo seguía... interesante.
Tardé casi toda la mañana, pero al final lo conseguí; todo limpio y seco, menos el sofá: tuve que desmontarlo entero para limpiarlo, y dejé las piezas desperdigadas para que de secaran.
Acababa de meterme por fin en la cama para hacerme una bolita (de fuego) cuando oí de nuevo la vocecita de Nena-chan, muy cerca de mi oreja.
-Mamá, ¿por qué has rompido el sofá?


Continuará...

14 septiembre 2016

Las vacaciones del horror, 3

Previously in Lorz...
Con un seis y un cuatro.


Los resultados de las pruebas de Bebé-kun iban a tardar un par de semanas, y pensamos que en vez de esperar en Madrid como unos tontos pálidos podíamos esperar en la playa como unos tontos morenos. 
Queríamos ir a un camping en El Puerto de Santa María, así que como es lógico acabamos en Salou. Y de paso, hicimos una paradita en Barcelona, en casa suegra. 
Estábamos una tarde allí viendo una de esas joyas para cinéfilos de las que ponen en antena 3 después del telediario cuando se nos ocurrió subir al castillo de Torre Baró, así, un sábado de agosto a las cuatro de la tarde, lo normal. ←Primera señal del Apocalipsis. 
-En autobús no se tarda nada -me aseguró ZaraJota.
Preparamos a los niños (niño, niña, carrito, bolso, merienda...) y salimos, pero cuando llegamos a la parada del autobús descubrimos que acaba de pasar y que el siguiente tardaría más de media hora. 
Mucho criticar las frecuencias de Madrid, pero en Barcelona también tienen tela, ¿eh?
ZaraJota miró el horario de autobuses, miró el termómetro, nos miró a los niños y a mí, torrándonos, y dijo:
-Pues la verdad es que andando tampoco es tanto... según google maps es poco más de un kilómetro.
-Bueno, pues vamos andando. ←Segunda señal del Apocalipsis.
Lo que a ZaraJota y a google maps se les olvidó mencionar es que es poco más de un kilómetro CUESTA ARRIBA.
De hecho, el trayecto es tan cuesta arriba que en algunos tramos hay escaleras mecánicas.
QUE ESTABAN PARADAS.
-Es que a los niños les gusta jugar a darle al botón de freno -nos explicó una vecina, mientras yo me replanteaba mi postura sobre el maltrato infantil. Mucho.
Subíamos casi a gatas, y en cada esquina preguntábamos a los lugareños.
-¿Por aquí vamos bien para el castillo de Torre Baró?
-Pero... ¿vais andando?
-Sí.
-Pues no vais bien, no. De la cabeza por lo menos no vais bien en absoluto.
A mitad de camino Nena-chan dijo que no podía más.
-No pasa nada -le dije-, tú te subes en el carrito y mamá lleva al hermanito en la mochila. ←Tercera señal del Apocalipsis.
A partir de ese punto ZaraJota tuvo que empujar el carrito con el peso añadido de Nena-chan, mientras que yo tuve que cargar con el peso añadido de Bebé-kun que además ya que tenía mis tetas a mano me bajó la camiseta y se enchufó a la barra libre allí mismo.
Cinco de la tarde. Agosto. Barcelona. Subiendo una cuesta. Con un niño colgado. Dando tenta.
-Tengo mucha sed... -le dije a ZaraJota-, y no he traído agua para mí.
-No pasa nada -me contestó-, al lado del castillo hay un bar.
Por supuesto, cuando llegamos arriba el bar estaba cerrado. ←Cuarta señal del Apocalipsis.
-¿Cómo iba yo a saber que estaba cerrado? -protestó ZaraJota, intuyendo mi ansia asesina por como le miraba. Bueno, por eso y porque me había puesto a afilar un palo.
-Tienes razón. ¿Cómo ibas a saberlo? Ojalá el ser humano hubiera inventado algún aparatito mágico de bolsillo en el que se pudiera consultar todo tipo de información...
-¡Que no es culpa mía que google maps no sepa lo que es una cuestaaaa!
Lo que nos salvó de la destrucción mutua asegurada fue que empezó a llover. ←Quinta señal del Apocalipsis.
Por supuesto no llevábamos paraguas, pero eso era lo de menos: con la lluvia empezó a oler a tierra mojada, primero, y a moras, después.
-Por aquí hay moras... -dije, olisqueando.
Cuando era pequeña mis padres nos facturaban un mes enterito a Blanes con mis abuelos, y justo detrás de su casa había muchísimas zarzamoras que para finales de agosto se ponían a reventar de moras.
Jo, me encantan las moras.
Pensé que a nena-chan le haría tanta ilusión como a mí, así que todavía con el niño colgado y la teta al viento salí disparada hacia la primera zarzamora que vi, y con gran riesgo de mi vida (y la de bebé-kun) conseguí coger una triste mora, más dura que una piedra.
-Mira, nena-chan, una mora.
-¿Como la de Peppa Pig?
-Eh... sí. ¿Quieres comértela?
-No, no se puede comer. Las moras son para hacer pasteles.
-... ¿perdona?
-Peppa no se come las moras. Las coge y las lleva a Granny Pig, y Granny Pig hace un pastel. ¿Le llevamos la mora a mi abuela para que haga un pastel?
Dudé un momento. Por una parte, la idea de ver a la abuela intentando hacer un pastel con una simple mora tenía su gracia. Por otra, no me apetecía hacer todo el camino de vuelta con la mora, cada vez más chuchurría, en la mano.
-No, ¿vale? Si tú no la quieres se la come mamá.
Y me metí la mora en la boca.
-¿No deberías lavarla antes? -terció ZaraJota, que como es de ciudad es un poco tiquismiquis.
-Hombre, es una triste mora. No es como si me fuera a dar cagalera ni nada de eso, ¿verdad? ←El Apocalipsis ha llegado. 


continuará...

06 septiembre 2016

Las vacaciones del horror, 2

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Bebé-kun es un intolerante.


-Lo primero que tenemos que hacer -dijo el pediatra suplente- es averiguar si el niño es celíaco. Te voy a dar un volante para que le hagan análisis de orina y sangre.
-¿Y no sería más fácil si le preguntáramos directamente?
-Tiene once meses.
-"No soy celíaco". ¿Ves? Dice que no es celíaco.
-El niño no ha dicho nada. Has sido tú poniendo vocecitas.
Jo. Siempre me pillan. No sé cómo lo hacen, deben tener telepatía o algo.
-¡Pero soy su representante legal y puedo hablar en su nombre!
-A ver, ¿sabes cómo se recoge la orina de un bebé?
-Pues si tienes suerte, con un pañal. Si no, con la fregona.
-Eh... no.
-Pues entonces llevo cuatro años haciéndolo mal.
-Mira, te voy a dar una bolsita -dijo el pediatra, y me dio esto:

 -Uy, qué bonita.
-Tienes que lavarte muy bien las manos, sacarla de ahí con mucho cuidado e introducir los genitales del niño por el agujero con más cuidado aún...
-¿Este agujero?


-Sí, Lorz, ese agujero...
-¿Y esto amarillo qué es?
-Es una pegatina. 
-Parece un marco. Como para un retrato o así.
-Pues es una pegatina. Cuando hayas metido los genitales del niño por el agujero CON MUCHO CUIDADO LORZ QUE TE ESTÁS VENTILANDO EL PRESUPUESTO DE URGENCIAS TÚ SOLA, le pegas esa pegatina a la piel para que el pipí no se salga.
-Ajá. 
-Lorz, ¿me estás prestando atención?
-Claro, claro...


Continuará...


30 agosto 2016

Las vacaciones del horror, 1

Parecía que estaba todo controlado y que nos podríamos ir de vacaciones cuando...
eh...
no sé cómo decir esto suavemente...
mejor lo suelto y ya está...
pues veréis, a Bebé-kun empezó a salirle sangre por el culete.
-¡Nooooooo! -exclamé-. ¡Ahora noooo! ¡Esto se hace en periodo lectivo, para que yo pueda darme importancia delante de las otras mamás! ¡Deja de sangrar ahora mismo!
Pero Bebé-kun siguió ahí, a lo suyo. Los niños es que son muy egoístas.
Llamé a ZaraJota y echamos un piedra-papel-tijeras mental para decidir quién se iba al hospital con el nene y quién se quedaba en casa con la nena.
-Tú vas al hospital -dijo ZaraJota después de unos segundos de furiosa batalla.
-¿Eso es que he ganado o que he perdido?
-No estoy seguro -dijo ZaraJota, mirando de reojo la tele con Word Party a todo volumen, el suelo prácticamente cubierto de juguetes y churretes de zumo y la niña hiperactiva saltando en el sofá.
Me fui a urgencias. Por supuesto, de camino (y son CINCO frutos minutos, el hospital está literalmente al final de la calle) el niño no solo dejó de sangrar, sino que empezó a reírse más feliz que una perdiz. Para cuando llegamos a la sala de espera estaba haciendo los cinco lobitos y cantando teee-ta tetiiita, teee-ta tetiiita... Yo empecé a pensar en autolesionarme, al menos que pareciera que teníamos algún motivo razonable para estar allí. Y tuve MUCHO tiempo para pensar, ¿eh?, porque resultó que solo había un pediatra de guardia y se había ido a atender a una mujer de parto, que digo yo que si no podía atendernos a nosotros antes y que esperara la parturienta, que a fin de cuentas estaba tumbada y le daba igual, pero bueno.
En fin. Porque en el fondo os tengo así como cariño, os voy a ahorrar lo que pasó en el hospital y voy a ir directa a la "revisión en una semana con su pediatra habitual".
Pues para empezar, su pediatra habitual no estaba, y casi me alegré porque no me acaba de convencer*.
El pediatra suplente me vio entrar con los dos niños y se echó las manos en la cabeza.
-Pero, pero... ¡esta niña está fatal! ¿No se ha dado cuenta usted de que está llena de eccema?
-Eh... sí, pero su pediatra dice que no es nada y ya se le pasará.
-Pero mujer, ¿cómo se le va a pasar solo...? Y eso son picaduras que se han enquistado por no tratarlas.
-Es que el pediatra dijo que no las tocáramos, que se irían solas.
-... y esto es costra lactea! ¡TODAVÍA tiene costra lactea!
-El pediatra...**
-Bueno, toma: esto para el eccema, esto para las picaduras, esto para la costra, esto para renunciar a la custodia de la niña a favor de los servicios sociales...
-Estooo... Gracias, gracias, pero yo venía por el nene.
El pediatra suplente me miró mal.
-Desnúdelo que lo voy a pesar.
-¡Está bajo de peso! -le dije, mecánicamente. Cada vez que acudimos a consulta el pediatra lo pesa, y cada vez que lo pesa me dice que está bajo de peso, y al final me ha creado un condicionamiento y cada vez que veo una báscula tengo que decir "¡está bajo de peso!" o reviento. Hace meses que el mercado me ha prohibido la entrada, no digo más.
-A ver, ¿qué es bajo de peso, según tú...? ¡UUUUUH! ¡ESTE NIÑO ESTÁ BAJO DE PESOOO!
-Ya.
-A ver el expediente... Pero, pero, ¿usted no había notado nada?
-Claro que sí, ¿por qué cree que lleva los pantalones grapados al pañal? ¡Porque veo que se le caen! Pero su pediatra dice que la felicidad no se mide en kilos, sino en sonrisas.***
-¡Una cosa es que no haya que obsesionarse, y otra que no se observe la evolución!
-¡SI YO OBSERVO! ¡PERO LUEGO NADIE ME HACE CASO! ¡NI EL PEDIATRA, NI LA MATRONA, NI LA ASESORA DE LACTANCIA NI MARÍA LA CANTAORA!
Entonces el pediatra suplente empezó a preguntarme cosas, y a hacer una cosa rarísima. Mientras yo hablaba, no se puso a teclear en el ordenador y a decir "ajaaaaa" a intervalos regulares. En vez de eso se quedó mirándome y asintiendo. Era como... no sé... como si me escuchara a mí de verdad, en vez de oír solo las cosas que confirmaran sus ideas previas. Y cuando acabé, no me dijo que no importara, ni que las madres somos todas unas locas, ni hizo ningún comentario sobre si doy el pecho o no o cómo o cuánto, ni le quitó importancia a lo que le acababa de contar.
En vez de eso me dijo lo que yo llevo repitiendo ya ocho meses: a este niño le pasa algo. Seguramente no es ni grave ni malo ni importante, pero algo le pasa.
-Vamos a hacerle pruebas -me -dijo-, pero tiene toda la pinta de ser celíaco.
-No, no -le dije-. Es Virgo, como su hermana y como yo.
ZaraJota es Acuario. Si sois aficionados a la astrología, ya habréis deducido que su vida es un fruto infierno.
-Me refiero a que es intolerante al gluten.****
No lo pude evitar, se me saltaron los lagrimones del disgusto. Así que yo aquí como una idiota explicándole que los niños pueden tener dos papás o dos mamás, que la belleza está en el interior, y que todos somos iguales hasta que abrimos la boca y metemos la pata, intentando educarle en la diversidad y el respeto... ¡y va el niño y se me hace intolerante de todas formas!




Continuará....







* En teoría en la comunidad de Madrid hay libre elección de médicos, así que una vez intentamos cambiarnos. Obsérvese el "intentamos". En el ambulatorio nos dijeron que sí, incluso nos pegaron la pegatina nueva detrás de la tarjeta. Pero la primera vez que  intentamos pedir cita, descubrimos que el cambio no se había autorizado porque "el médico de nuestra elección" (no habíamos elegido ninguno, solo pedimos que NO fuera el que teníamos) ya tenía demasiados pacientes. La carta informándonos la recibimos meses después. Seguimos con el mismo pediatra.
**¿Veis por qué no me gusta nuestro pediatra habitual?
***Sonreír engorda, no hay más que verme a mí.
****La versión seria del asunto, aquí. (solo para amigos de FaceBook, me temo).

27 agosto 2016

¡Feliz cumpleaños, Bebé-kun!

Me gusta que te frotes los ojitos para despertarte, como si el sueño fuera algo que te ha caído encima.

Me gusta cómo me sonríes cuando me despiertas, como si verme abrir los ojos fuera lo mejor que te hubiera pasado en la vida.

Me gusta que me trepes por encima, para un lado y para el otro. Me hace sentir un poco tobogán.

Me gusta que te subas a mi regazo y des saltitos para que juegue contigo.

Me gusta  que te eches para atrás, pidiéndome que te ponga boca abajo, y esa sonrisa bobalicona que te sale de lo más hondo.

Me gusta verte gatear por toda la casa, riéndote de tu propia velocidad.

Me gusta cómo juegas a perseguir a tu hermana, y te tronchas de la risa cuando la oyes reír.

Me gustan todas tus palabritas. "Teta" fue la primera. Después vino "Paaa-pa", que no es papá, sino el nombre de tu hermana. Luego, "aba", para el agua, "tetaa", para galleta, y finalmente mamá. Tu padre todavía está esperando que digas "papá". Que se joda. Sin presiones, ¿eh? Tú a tu ritmo.

Me gusta tu sonrisa de felicidad cuando respondemos a tus intentos de comunicarte. "¿Ta?", sí, hijo, ta.

Me gusta cómo saludas y te aplaudes a ti mismo, y cómo a veces te haces un lío entre ambas cosas y te metes unas tortas de impresión.

Me gusta cuando tus ojitos se iluminan porque reconoces las canciones que has oído una y otra vez desde que estabas en la tripa.

Me gusta cómo te enfrentas a la comida con resignación. El pediatra dice que quizá seas celiaco, o algo peor. Sea lo que sea, eres mi héroe.

Me gusta cómo has renunciado a chupetes, tetinas y leche artificial así, por principios, y no ha habido forma de convencerte de lo contrario.

Me gusta que mires la teta con adoración, y la tomes entre tus manitas como si de un porrón se tratase.

Me gusta cómo te dejas caer sobre mí con la boca abierta, confiando en que el pezón encontrará mágicamente su lugar.

Me gustan tus siestas bobas, y cómo pareces dormirte contra tu voluntad, como si te rindieras.

Me gustan tu cabecita pedrazas, tus orejitas élficas, tu sonrisa lalo y tus patitas drogueras (yo me entiendo). Y me da la risa porque me acuerdo del Primo Guapo: "¡No a los niños Mr Potato! ¡Di no a los niños hechos con piezas de otras personas!".

Me gustan tus cuatro dientecillos afilados, y ese quinto que no se decide a salir, por más que mordisqueas tu dedo índice no hay manera.

Me gustan tus ojitos bellos de canica.

Me gusta que intentes levantarte poniéndote a cuatro patas y bamboleando el culete. Te falta pulir algunos detalles, pero ya estás en el buen camino.

Me gusta que entres al autobús saludando, esperando que te digan lo guapo que eres.

Me gusta que en cuanto me descuido te bajas solo de la cama, o te subes a la mesilla de noche de tu padre para encender la lámpara. (Pero no lo hagas más, ¿quieres? Que te la vas a pegar)

Me gusta que lleves juguetes al azar hasta la nevera e intentes que se queden pegados a la puerta como los imanes, y tu carita de frustración cuando no lo consigues.

Me gusta verte sacar y meter cosas de cajas, da igual que sean pinzas, legos, bragas o boniatos

Me gusta la adoración que sientes por tu hermana, que es mutua y espero que dure. Me gusta cómo la buscas con la mirada, cómo la llamas, "Paa-pa", cómo le echas los bracitos y le acaricias el pelo. Me gusta cuando os quedáis dormidos (en mi cama y ocupándola toda, por supuesto) y os abrazáis en sueños.

Me gusta tu recién descubierto amor por las patatas fritas, pero que nadie se entere.

Me gustan tus pequeños triunfos.

Me gustas tú.


18 agosto 2016

Star Trek: más allá

Como mañana se estrena en España Star Trek: más allá, creo que ha llegado el momento de hacer mi reseña.

OJO CUIDAO QUE HAY SPOILERS

Fui a verla con mucha emoción porque el guion es parcialmente de Simon Pegg, que es muy fan de la serie desde niño. Y, desde luego, se nota, porque parece escrita por un niño de 12 años.
Donde más se nota es en Uhura, que no llega a pisar el puesto de mando en toda la película, y que parece estar ahí solo como novia de... y porque siempre hace falta alguien para que el malo (sin motivo aparente), le cuente su maléfico plan. Su papel se diluye tanto, pero tanto tanto, que su mayor aportación a la trama OJO AQUÍ SPOILER GORDO es llevar encima, sin saberlo, el equivalente vulcano a un chip de perro. Que encima es radiactivo y para qué se lo vamos a contar, con lo contenta que está ella, ya se sabe, a las tías les mola la bisutería.
En su lugar aparece una Tía Que Da Patadas. No hay ningún motivo razonable para que sepa dar patadas, no aporta nada especial a la trama, tiene la personalidad de un zapato, pero las Tías Que Dan Patadas molan y debería haber una por película. Por lo menos.
Ya que estamos con los personajes femeninos, en esta película hay otro que merece mención (aparte de Señora Madura que Muestra Sutilmente al Héroe su Verdadero Camino) porque es un bonito homenaje a todas esas mujeres que arriesgan su vida transportando contrabando escondido en su vagina.
El resto del elenco hace lo que puede con un guion que recuerda muchísimo a Moffat (¡sin Tardis, sin destornillador y en tan solo una hora!): muchos golpes de efecto, y el resto ya si tal. Hay hasta hologramas y juegos de espejos. Si hubieran matado definitivamente a algún protagonista seis veces hasta podría pasar por un Doctor Who.
Bueno. Cuando digo el resto del elenco me refiero a los principales, porque la Enterprise parece estar llena de gente cuya única función es correr de un lado para el otro para hacer bulto (de hecho SUPERSPOILER al final de la película descubres que toda la tripulación se compone de tan solo cuarenta personas).
Sí, el guión es tirando a malillo. Tan malillo que el punto de partida es que la Enterprise llega por fin al último confín del universo. Está tan lejos que han tardado tres años y medio en llegar... pero la familia de uno de los tripulantes parece haber llegado allí sin ningún problema (¡timey wimey!), incluida una niña de corta edad que, bueno, obviamente es adoptada, pero la debieron adoptar por amazon porque si no no me lo explico...
El montaje también es un poco peculiar. Su mejor momento es cuando Kirk se las apaña para cambiarse de modelito de arriba a abajo mientras su cápsula se estrella. Eso sí: le queda monísimo.
Con todo, lo que más me ha molestado de la película es el recurso emocional fácil. Que Sulu sea SPOILEEEEEEER gay es un detalle bonito. Que cada vez que se cae un edificio estén su pareja e hija amazon basic debajo porque Sulu es gay mirad os hemos dicho ya que es gay porque es gay y tiene una hija y es gay porque apoyamos los derechos de los gays y necesitamos desesperadamente que está película le guste a alguien y a los gays también es un poco cansino. Enseñar la imagen de la tripulación original otra vez es marrullero.  Y la idea de Spock de SPOILER dejar el servicio para, literalmente, contribuir a la reproducción de la especie es inclasificable (tengo que dejar de trabajar para irme a zumbar vulcanas, nadie ha sufrido tanto desde que Neo tuvo que decidir si se acostaba con Monica Bellucci para salvar el mundo... y por ciento, ¿alguien le ha preguntado a las vulcanas lo que opinan del plan?) te acaba dando bastante igual (anda, vete, so cansino).
No sé si lo he dejado bastante claro, pero no me ha gustado nada. Creo que es de las peores películas de Star Trek que he visto, y eso que ZaraJota me obligó a ver la de las ballenas.
Pero, PERO, os recomiendo que vayáis a verla.
Por aquello de mal de muchos...

03 agosto 2016

La boda de la hermana de Ana ¿1?

Nena-chan fue a su primera boda antes de cumplir los tres años.
Y claro, no sabía lo que era eso.
-Una boda -le expliqué-, es un invento de la sociedad falocéntrica patriarcal heteronormativa para apropiarse de la capacidad reproductiva de la mujer, que sus vientres estériles envidian secretamente.
-...
-La tía Scarlett, que se va a vestir de princesa.
"Princhesa" sí era un concepto con el que estaba familiarizada. A fin de cuentas, todas las chicas somos un poco princhesas por dentro, salvo cuando llevamos vestido largo, que lo somos por fuera.
Casi un año más tarde, es decir, el fin de semana pasado, nos fuimos a otra boda.
-Vamos a ver a una princesa -le dije a Nena-chan.
-¿A dónde?
-A su castillo.
Bienaventurados sean los cielos por inventar las bodas medievales.
-Y esa princesa, ¿tiene papá y mamá?
Nena-chan ha visto las suficientes películas de Disney como para empezar a sospechar que los papás y mamás de las princesas tienen una esperanza de vida ligeramente inferior a la media.
-Claro que sí, un papá y una mamá. Y también una hermana.
-¿Y cómo se llama la hermana suya?
-Ana.
-¡¿COMO LA DE FROZEN?!
-Claro, es que verás: todas las hermanas del mundo tienen que llamarse Ana. Es la ley. Así siempre puedes decir "mi hermana Ana" y rima.
-¡Lorz! -dijo entonces ZaraJota. Es que me quiere tanto que a veces no puede evitar gritar mi nombre.
Mientras tanto la niña estaba procesando la información.
-"Mi hermana Ana" -dijo-. Pero yo tengo un hermano.
Creo que ha llegado el momento de cambiar de tema.


¿Continuará?
Ni idea.
Estoy recibiendo presiones tanto para que sí como para que no...
Depende de si consigo poner tierra de por medio.